TIEMPO PARA EVALUAR EL CAMINO RECORRIDO


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La autoevaluación es parte fundamental para que mantengas tu autoestima sana y en alto, es grandiosa porque renueva tu sentido de conciencia y te deja ver alternativas para equilibrar tu balanza personal hacia donde tu deseas.

En la vida cada amanecer es un nuevo comienzo, un maravilloso presente frente al cual tienes un sinfín de posibilidades para realizar tu meta del día, desarrollar las actividades que te hayas propuesto, caminar con fortaleza, afianzar tu desarrollo como persona y dirigirte hacia tu propósito. También cada anochecer, semana, mes y año te dan la oportunidad de evaluar el camino recorrido, aprovéchala, desconéctate de todo y conéctate en línea directa con tu alma. Toma el riesgo, entra en tu interior, encuéntrate contigo, enfócate en ti, en lo que tú eres como individuo.

Empieza por limpiar los espacios físicos donde te mueves y reorganízalos de esta manera mueves todas las energías para dar lugar a lo nuevo y hazlo con la frecuencia que creas conveniente. Enseguida enfócate en la limpieza de tu plano mental y emocional. Desecha todo lo que en el momento te produce insatisfacción, frustración, límites o coarte tu libertad para ser, expresar y actuar. Ocúpate de igual forma de tus relaciones, dale cabida en tu vida a las personas que tú sientas que te aceptan y aman como tú eres. Si no es así, agradéceles y déjalas ir, como también a aquellas que retienes por necesidad o las que esperan que tú llenes sus expectativas.

Tiempo para evaluar significa hacer un alto en tu camino, encontrar en ti espacios de armonía, permitir a tus pensamientos que se aquieten, que las emociones se apacigüen, que el sexto sentido te guíe, que fluya el espíritu divino y que escuches en silencio a tu ser. Mira directo la luz de tu propia sabiduría, la que has acumulado a lo largo de tu existencia, ve a tu corazón ese rincón maravilloso en la psique, ahí revisa con cautela, a tu ritmo y de manera amorosa aciertos, sueños realizados, metas alcanzadas, objetivos cumplidos, trabajo hecho con satisfacción, talentos que tienes en acción, aportes para un mundo mejor, instantes de plenitud, conversaciones constructivas, momentos compartidos e incluso el tiempo de ocio, toma entre tus manos todo esto y colócalo en el lado positivo de tu balanza interna.

Observa aunque sientas temor tu lado oscuro y permítete reconocerlo muy a pesar del ego, porque como todo ser humano tienes derecho a la equivocación y al error. Con compasión, identifica tus aflicciones, desaciertos y todos aquellos focos de conflicto y enfermedad. Colócalos en el lado negativo de la balanza y recuerda que por mal que parezca son parte de ti, acéptalos y estarás dando el primer paso hacia su manejo.. Frente a tu balanza no la juzgues, sólo obsérvala para que puedas ver con claridad tus caídas y levantadas, tus avances y retrocesos, tus alcances y limitaciones, los pros y los contras, tus realizaciones y desaciertos lo que ha sido tu caminar con todas sus señales.

Sin miedo, con humildad, con esa misma garra que sacas en momentos críticos, mira hacia donde se inclina la balanza y se ubica su mayor peso, porque en ese punto está tu capacidad para aceptarte con perdón, tolerancia, comprensión, sinceridad y amor. Lo que fue ya no existe, lo que hiciste en forma incorrecta debe dejar una enseñanza y lo que dejaste de hacer es parte del aprendizaje y motivo para continuar, entonces no vale la pena aferrarte a las culpas y los reproches sólo sirve para posicionarte como víctima y no avanzar.

La inclinación positiva de la balanza es el premio por tus aciertos y la motivación para recargar energías, reequilibrar fuerzas, visualizar lo deseado con vehemencia, planear los pasos que quieres dar mañana, descansar en paz y prepararte para tu siguiente jornada., aquí y ahora, con tu libre albedrío, lo que no significa que dejes de escuchar a otros, que no pidas orientación, que rechaces los mensajes del mundo exterior o que no atiendas a tu Dios, porque todo es parte de tu conexión con el universo, con lo otro y con el otro, pero en ese ser parte del uno, está la libre toma de decisiones desde tu centro, de seguir tu intuición, escuchar tu sentido común y atender todas las señales de la individualidad de tu espíritu.

Psicóloga-Autora del libro Entre Tus Manos
ENTRETUSMANOS

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