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9.4

Un proceso creativo en arquitectura. Soñar es anhelar, es desear, es….espiritual. Idear es mentalizar, es proponer, es… animal y realizar es lograr, ejecutar, cumplir, es… material. Este “Paradigma” resume con acierto la misión de ciencias humanas como la arquitectura, que a través del proceso creativo, demanda la gran responsabilidad de dar a la sociedad respuestas acertadas con sentido de pertenencia y de acuerdo con lo que se piensa, se siente, se quiere y se hace.

La idealización de un sueño, la realización de la idea, es lo que hace con el tiempo valorar la existencia…. entonces espero… Espero porque creo que todo tiene su tiempo, el tiempo pasa y lo esperado llega y, el corazón indica el paso a seguir, el talento para hacerlo, la sabiduría para entenderlo y la ciencia para aplicarlo.

En el proceso creativo en arquitectura por ejemplo, para hablar de lo que hago parte, sin querer generalizar pero sí valorar la importancia de la experiencia y contarla como se cuenta el anhelo que viene de adentro, el deseo de aportar ideas que con creatividad, ingenio y conocimientos se transforman en realizaciones, logros y ejecuciones, frutos de nuestras creencias, talentos y sapiencias.

Es en la toma de decisiones del proceso que va de la teoría a la práctica, es decir en el juicio que dicte el corazón para establecer los beneficios generados y recibidos, que se tiene la trascendencia del sueño idealizado hecho realidad.

Aplicando los sencillos principios del proceso creativo a nuestras realidades cotidianas, anhelos y expectativas que como seres dotados de espíritu, alma y cuerpo poseemos, el fruto de la siembra será generoso y abundante. Sabiduría, ciencia e inteligencia son valores que representan la verdad, necesarios para ejecutar una acción que beneficie a todos los que forman parte de ella.

Imaginamos mundos mejores, tiempos de paz y alegría y la misión como arquitectura de vida es; soñarlas, idearlas y realizarlas.

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del sol tiene su hora… (Eclec. 3:1)