New York tiene sus calles pavimentadas con historias de progreso, es la ciudad de los inmigrantes y como la mayoría de ellos, sabemos que hemos venido para progresar.

Cuando digo que nunca voy a terminar de conocer todos los tesoros que la ciudad de  Nueva York posee, no es una exageración. ¡Si habré caminado por sus laberintos de concreto!!! Y si, caminando es la mejor manera de conocerla. Una vez nos fuimos con mi hermano desde el Central Park hasta el puente de Brooklyn, lo cruzamos y regresamos a pie hasta a Midtown a la altura de la Calle 42 y la 8a Avenida, cuando regresamos a casa mi hermano tenía los pies sangrando y tan contento iba paseando que no se dio cuenta. ¡Eso genera New York!! Una pasión y atracción especial, es una ciudad única, tan cosmopolita, con sus característicos e imponentes rascacielos y siempre ¡siempre! a la vanguardia.

New York no puede quedarse atrás en nada, es más, muchas veces me da la sensación que necesita ir uno o dos pasos por delante del mundo. Pero ¿sabes qué es lo que más me gusta de entre las muchas cualidades de la “gran manzana”? ¡La libertad y apertura mental de la gente! Tu puedes ser la persona más a la moda o las más hippie, puedes ir vestido de payaso o de los año cincuenta, de gala o con ropa del altiplano ¡Y nadie, te lo juro, nadie te va a tan siquiera mirar raro! Si alguien lo hace ten por seguro que es un turista.

El símbolo de la ciudad y regalo del pueblo francés la Estatua de la Libertad, no podría haber sido mejor escogido, ella con su llama eterna observa desde las aguas y alumbra en forma permanente las almas de quienes habitan sus tierras. Adoro vivir en la capital de la libertad, la cultura, el arte, la innovación y las mentes progresistas, la capital del mundo sin duda. Aunque por momentos me quejo que hace mucho frío, que hay mucha gente ¡más de 8 millones de habitantes sin contar los turistas! Que se vive a mil por hora y otros detalles más, sin embargo a final de cuentas creo que no la cambiaría por ningún otro lugar en el planeta.

Ciudad de inmigrantes, con millones de historias que contar, donde no nos sentimos extranjeros y como la mayoría de ellos, sabemos que hemos venido para progresar. Pero su historia no es sólo de trabajo duro y esfuerzo en el sentido personal y material, sino que sus barrios siempre han albergado a grupos y comunidades que han pensado en el mañana, en cómo trabajar el presente para modificar el futuro desde: el arte, la política, la economía o la ecología y en estos momentos existe una gran fuerza para lograrlo también desde la tecnología y el mundo digital.

El progreso tiene un fuerte vínculo con la libertad, ya que necesitamos desprendernos de estereotipos y rígidas estructuras del ayer para revolucionar el mundo, por más pequeños que sean, todos los cambios generan grandes revoluciones. Y esto es sólo un pantallazo de lo alucinante que es New York, más allá de su hermosa fachada, de su Quinta Avenida, de la moda, de los imponentes edificios y del distrito financiero, es el espíritu de una ciudad que afirmativamente no duerme, porque busca una mejor humanidad y gloria para que nuestra Estatua de la Libertad que ilumina serena desde el río Hudson, se sienta orgullosa.

En nuestras manos está el poder para mantener la llama encendida, al igual que en el corazón de cada uno. Por muy oscuro que sea el momento que vivimos, siempre hay que luchar, trabajar para conquistar los sueños y progresar. Sigamos trabajando para que nuestra hermosa ciudad sea cada día mejor y ejemplo de tolerancia, pluralidad e igualdad para el mundo.

Romina Tibytt                                                                                          

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