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9.7

Una sencilla reflexión para el corazón

Fuerza, energía, misterio… Las creencias místicas, mágicas y religiosas han sido, son y serán enormes fuentes de inspiración, generadoras y propulsoras de hermosos desarrollos de la “Arquitectura Eclesiástica”, que con el lenguaje de su propio estilo, el espíritu inspirador del diseño y la armonía del cuerpo con sus imponentes proporciones, han cambiado el curso de la historia del pensamiento de la humanidad.

Desde la bíblica Torre de Babel, pasando por las grandes obras de la Antigüedad Clásica de egipcios, griegos y romanos en que los órdenes y las proporciones de los elementos, representan la expresión de la belleza y la armonía, y entendiendo a los arquitectos del renacimiento que al creer en más elevados conceptos, tomaron de esa sabiduría y construyeron sus monumentos con la aplicación de principios, creencias y sapiencias, traduciéndose en respuestas espaciales de admirable perfección.

El desarrollo de nuevos sistemas de proporcionalidad que combinando las teorías de todas estas antiguas culturas, con la interpretación de la “sección áurea o proporción divina”, la “Serie Fibonacci” aplicadas a las proporciones del cuerpo humano, logran mantener la escala en todas las partes del espacio concebido, edificado y establecido para la sociedad que toma de estas experiencias, sensaciones de altruismo, respeto y Fe. Todo en relación a las creencias que han consentido que tal espacio surja para la contemplación del espíritu, el culto del sentimiento y la misteriosa vivencia espacial, entendida como la atmósfera que genera el templo y conmueve hasta los tuétanos, reflejando el poder, el valor y la influencia en lo que pensamos, sabemos y hacemos.

La “Arquitectura Eclesiástica” de cada siglo, en grandes ciudades o pequeños pueblos y la interpretación de los valores que la hicieron viable, es una tarea formidable que nos invita a reflexionar:

¿Cómo un edificio puede lograr algo así?

Siendo esto posible porque la arquitectura tiene la capacidad de expresar un sentido, con la gran responsabilidad de portar el significado de verdades eternas que se transmiten en su forma material y perduran por siglos enseñando que la herencia de estas obras maestras de la Arquitectura Universal, han hablado con devoción y explican cómo la mitología, la teología y la eclesiología nos adentran en un mundo místico, mágico y misterioso, en el mundo de estos edificios diseñados y construidos en lo que se consideran siglos de sabiduría y ciencia.

Convirtiéndose con la evolución de los tiempos en verdaderos iconos en la búsqueda de una creciente transformación social, cultural y espiritual, donde el hombre de hoy busca espacios que van más allá de un resultado material, que lo motiven al desarrollo personal y al enriquecimiento de él “Ser” interior para reflexionar, meditar, silenciarse y encontrarse a sí mismo.