A través del tiempo la mayoría de las culturas y la medicina convencional nos han mostrado una teoría de separación entre el cuerpo y la mente, han tratado la enfermedad desde el punto de vista físico, atacando los síntomas y no la raíz, con resultados discutibles. Por otro lado, aparecen los conceptos del espíritu y la energía que ven otra parte del cuerpo, dando un mayor valor a lo intangible, un concepto muy subjetivo y etéreo, inaceptable hasta hace poco tiempo por la comunidad científica.

En la actualidad tenemos el concepto de salud holística. Hollismo del Griego Yólos: “todo”, “por entero” o “totalidad”, cuya posición metodológica y epistemológica nos conduce a que el análisis de los sistemas (físicos, biológicos, sociales, económicos, mentales, etc.) y de sus propiedades, debe ser en conjunto y no solo a través de las partes que lo componen, o peor aún si esas partes se consideran de manera separada. El holismo considera que el “todo” es un sistema más complejo que una simple suma de los elementos que la constituyen.

Nuestro organismo está renovándose de manera continua, las células nacen y mueren constantemente en él, y la programación que ellas traen, se realiza tanto a nivel genético como mental. Aquí la mente actúa de manera consciente e inconsciente, en esta última las emociones juegan un papel muy importante, ya que eventos traumáticos en cualquier instante de nuestra vida, han afectado y puesto una emoción en un lugar específico del cuerpo y cuando el inconsciente recuerda ese momento, puede seguir afectando y poniendo en peligro la salud. Sin embargo desde el consciente y con trabajo, disciplina y observación se puede cambiar esa programación, poniendo nuevos y claros conceptos que mejoren la calidad de vida.

En los últimos años algunos científicos han estudiado los resultados de estas opciones tan distantes de ellos y han comprobado las conexiones que existen entre las emociones y el resultado físico que manifiestan las personas en la llamada “enfermedad”, o como moviendo la energía se pueden estabilizar centros importantes en el cuerpo o sacar emociones atrapadas que enferman la mente y el cuerpo. Gracias a eso, las personas están interesadas en elegir caminos más integrales que les ayuden a encontrar un verdadero balance.

Partiendo de la base de que somos un todo podemos intervenir de manera consciente en las diferentes áreas que balancean la vida y que nos dan bienestar, algunas maneras pueden ser: elegir alimentación sana, ejercicio físico acorde a las necesidades de cada individuo, reprogramación de la mente usando diferentes caminos que encontramos en la actualidad, relaciones interpersonales tranquilas y positivas, tomando las riendas de la vida con decisiones en beneficio propio, tales como observarse y mantenerse en el eterno presente, responsabilidad total frente a los propios pensamientos, intenciones, palabras y acciones, mejorando así las condiciones tanto físicas como mentales del cuerpo… el paquete completo.

Por: Luz A. Giraldo-Duque

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