Que mis decisiones reflejen mis esperanzas y mis sueños jamás mis miedos. Nelson Mandela.

Decidir es elegir, lo que implica una acción e impone un cambio. Capacidad realizada por todos cada día, ya que siempre estamos decidiendo, desde que nos levantamos tomamos decisiones, por ejemplo:

Que ropa usaremos, qué actividades vamos a realizar, que alimentos consumiremos o si estamos en medio del tráfico decidimos que ruta alterna tomar y es así como en la cotidianidad se vuelven decisiones instantáneas, que realizamos casi sin darnos cuenta, en automático y de manera fácil.

Sólo cuando llegan aquellas que catalogamos como importantes o difíciles, por ejemplo:

Si me caso o no, si permanezco en este trabajo o me voy para otro, si compro una casa ya o espero otro momento o si envió a mi hijo a un determinado colegio o a otro; es cuando creemos que decidir es muy difícil y se aparece un torbellino de ideas en la cabeza, a tal punto que me cuesta o te cuesta tomar una decisión.

¿Por qué nos cuesta tanto tomar decisiones?

  • La razón número uno es el miedo. Nos da miedo al fracaso, a equivocarnos o al cambio, que implica salir de la zona cómoda a un lugar que no conocemos. En nuestra imperfección queremos la perfección y la incertidumbre nos hace vacilar.
  • Nos hace falta confianza en nosotros mismos, nuestra autoestima baja en muchos casos nos lleva creer que no somos capaces, que nos equivocaremos y que es mejor quedarnos en lo que ya conocemos y que podemos hacer.
  • La falta de claridad en nuestras vidas, en nuestros objetivos, lo que dificulta el proceso de toma de decisiones. Cuando sabemos para dónde vamos, es más fácil saber si una determinada decisión me acerca o me aleja de nuestro propósito.
  • El depender de otras personas, algo que quizás hemos desarrollado en el transcurso de nuestras vidas, delegando en los demás la toma de nuestras decisiones.
  • El hábito de postergar, sin saber que eso también es una decisión.

¿Qué podemos hacer?

En la medida que trabajamos en nosotros mismos y nos hacemos conscientes de nuestros actos, vamos diseñando nuestro mapa interno, trayendo claridad de lo que deseamos, fortaleciendo nuestra autoestima y confianza en quienes somos. A medida que recuperemos nuestro poder personal y nos adueñemos de nuestra vida, tomamos decisiones con claridad, las que sin duda alguna nos ayudan a avanzar en el camino de la vida.

Es importante analizar opciones y pensar en las consecuencias que cada decisión nos traerá, investigar y escuchar otras historias puede ayudarnos y es válido tomar tiempo, sin embargo, hay que evitar la parálisis por el análisis.

Los invito a utilizar ese poder interno que cada uno posee para decidir, primer paso hacia las transformaciones que desean para sus vidas.