Al reencontrarnos, podemos salir en busca de lo que anhelamos.

El despertar va unido al inicio de la vida y la vida va unida a la capacidad de respirar, cuando nacemos y damos nuestra primera gran inhalación. ¡Respiramos, estamos vivos! Y ese ciclo ininterrumpido continúa hasta el momento de nuestra última exhalación, cuando pasamos a otro plano y descansamos. Pero vivir sin estar despierto y ser consciente, no tiene sentido.

Más allá de estas consideraciones, hoy quiero hablarte del despertar a la vida desde el autoconocimiento y su importancia en la búsqueda de lo que llamamos nuestra alma gemela. Sin duda, todos anhelamos encontrar ese ser único y maravilloso con quien aspiramos compartir nuestra vida. Nos hacemos ilusiones con frecuencia o idealizamos una imagen, para en poco tiempo encontrar que no era lo esperado.

¿Te has puesto a pensar que tal vez no son los atributos o la falta de ellos, los que te llevan a la decepción o el fracaso? Las preguntas que te haces al respecto tienen sus respuestas en tu interior y no siempre es la otra persona quien te decepciona.

Se trata que percibimos a ese persona deseada bajo una imagen prefabricada, determinada por nuestras propias experiencias, vivencias, dolores, tristezas, etc., que arrastramos en nuestra historia, la que debemos limpiar o drenar como un modo de enfrentar esas emociones atrapadas que perturban nuestra paz y armonía interna.

La mejor forma para determinar lo que ocurre, es hacer un viaje al interior de nosotros mismos para encontrarnos con nuestro “ser esencial’, alejados de las emociones perturbadoras. Desde el autoconocimiento, sin distorsiones y con la comprensión de quiénes somos y qué queremos, es que podemos avanzar en nuestro crecimiento personal. Al reencontrarnos, podemos salir en busca de lo que anhelamos.

Alcanzar el conocimiento de uno mismo se logra lejos de las circunstancias y paradigmas inculcados y que nos hacen reaccionar de forma particular. Podemos alcanzar un estado de paz y quietud física, mental y espiritual mediante la respiración profunda. Desarrollamos entonces la observación consciente, sin juzgarnos ni compararnos, tomando en cuenta todos los hábitos y costumbres que hemos venido desarrollando y con poco éxito, por cierto.

Cambiar es posible una vez que estamos determinados a dejar atrás todo aquello del pasado que nos perturba y sin crearnos expectativas fantasiosas a futuro. Se trata de lograr mantenernos en el momento presente e iniciar el descubrimiento del verdadero ser interior, alojado en el corazón. Ese ser es el que nos comunica lo que le gusta, lo que le molesta o lo que realmente necesita.

Elabora tu propio esquema de cambio, de acuerdo a tus pensamientos, emociones y acciones de tal forma que puedas sentir que te estás ordenando internamente, que puedes funcionar desde la integralidad de tu ser, porque lo que piensas y sientes está en sintonía con lo que dices y haces, con tu YO SOY.

Empieza a surgir la armonía en tu vida. Te sentirás ligero y aliviado del peso de tus apegos al pasado y tu vida fluirá hacia lo que verdaderamente necesitas, porque sabes qué quieres para ti. Sentirás que cuentas con una energía extraordinaria, que nace de ese ser esencial bien integrado.

Es en ese momento que experimentas la maravilla de saber quién eres, de conocerte y reconocerte en tus diversas dimensiones, de aceptarte con tus fortalezas y limitaciones alcanzas un momento de plenitud, sabiduría, bienestar y esa conexión contigo mismo te hace sentir el amor en su verdadera esencia.

Al conocerte aprendes a amarte a ti mismo, reconoces en ti tu verdadero ser y más que eso, descubres que “tu alma gemela es la esencia de tu ser vibrando en una nueva frecuencia”. Y así como Dios es amor, al conocerte y amarte experimentas una expansión que te lleva a la conexión con Él. Ya estás despierto y puedes ver en otros, a modo de espejo, el reflejo de tu nuevo yo que te hace identificar con más claridad la afinidad, la misma energía, el vibrar en la misma frecuencia y por qué no, encontrar esa llamada ”alma gemela” que has estado buscando, con quien deseas estar y compartir tu vida.

Conferencia dictada en el II Congreso Hispano de Ciencia y Espiritualidad. Miami, 2017