“El haber sufrido maltrato físico o psicológico en el pasado o no saber controlar la ira no justifica ningún tipo de violencia, ni debe ser usada como una excusa, así de simple; ya que  todas las decisiones, acciones y reacciones son nuestra elección”.

Retomando nuestros artículos anteriores sobre el Desarrollo del Ciclo de la Violencia Doméstica, quiero recalcar que el patrón que asume el abusador, en la segunda fase, es el de excusarse siempre y por ende, señala a su víctima como la culpable de su reacción o comportamiento. Las excusas más comunes son: “no era consciente”, “estaba pasado de copas” o asume el papel de víctima “yo fui abusado de niño” y está convencido que su reacción es algo que se sale de sus manos; ten cuidado, porque si no estás familiarizado con este tipo de eventos, generalmente las personas tienden a justificar y a perdonar una y otra vez estas conductas, con lo cual, sin darse cuenta ya forman parte del ciclo de la violencia doméstica.

Sin embargo, aquí hay algo mucho más allá de una simple justificación o excusa, ya que, no todas las personas que les gusta el licor o que han sido abusadas de niños son violentas. Tampoco el tener ira y no saberla controlar justifica ningún tipo de violencia, ni debe ser usada como una excusa, así de simple; ya que todas las decisiones, acciones y reacciones son nuestra elección. El abusador empieza a acusar a su víctima, haciéndola sentir culpable por su comportamiento, diciendo: “si fueras una buena mujer o un buen hombre no me obligarías a hacer esto”, “si al menos supieras cocinar como mi mamá, no tendría que tratarte de esta manera”, “todas las mujeres como tú son inútiles, por eso me veo en la obligación de tratarte así” o “todos los hombres son iguales”. En esta etapa, el abusador trata de evitar a toda costa hacerse responsable de su comportamiento, por eso busca la culpabilidad del otro en “supuestos malos comportamientos de ella o de él”.

Fase número dos: El Incremento de la VIOLENCIA

  • Aumentan los deseos de descargar las tensiones acumuladas.
  • Empieza a calcular, planear y decide el cómo, cuándo y dónde será la siguiente agresión.
  • Ahora ya no permanece en estado de estrés ni tensión (Se siente inteligente y en control).
  • En este punto, la víctima se siente agredida, dolida y confundida, empieza a reaccionar con actos de histeria.
  • El abusador no acepta la responsabilidad, pretende ser “justo”

La persona abusada debe estar muy atenta porque en esta fase se agudiza la violencia y el abusador en su rol se mantiene firme, atento a “controlar” y puede asumir el papel de arrepentimiento en cualquier momento, para contrarrestar algún tipo de peligro ya sea con la llegada de la policía o con un “defensor” de su víctima.

Querida amiga o querido amigo, valórate y decide librarte de los malos tratos, puedes encontrar ayuda en tu localidad.

Libro de la autora: Mi Secreto Interior: Rompiendo las cadenas del pasado

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