Las diferentes experiencias de vida de cada mujer la identifican y la hacen distinta a otras mujeres; sin embargo, estas múltiples diferencias no son consideradas tan importantes, como para crear nuevas categorías de género. Las mujeres comparten las mismas condiciones históricas.

La identidad en general se conforma en una gran clasificación:

  • Las referencias y los contenidos comunes
  • Se estructuran y asocian otros elementos de la identidad (clase, área rural o urbana, etnias, ámbito nacional, lenguaje, creencias religiosas o políticas).
  • Vinculación a grupos con objetivos o intereses similares, actividad, edad, ciclo de vida, etc.
  • Y en la semejanza o diferencia que puede llegar a juntar o a separar a las mujeres.

En cuanto a la identidad de la mujer, María Marcela Lagarde y De Los Rios  académica, antropóloga e investigadora mexicana, especializada en etnología y representante del feminismo latinoamericano, manifiesta que “El feminismo, constituye una afirmación intelectual, teórica y jurídica de concepciones del mundo, modificaciones de hechos, relaciones e instituciones.” Lagarde ha definido la identidad de la mujer como: “el conjunto de características sociales, corporales y subjetivas que la caracteriza de manera real y simbólica de acuerdo con la vida vivida”. La experiencia particular está determinada por las condiciones de vida que incluyen: la perspectiva ideológica, a partir de la cual cada mujer tiene conciencia de sí misma y del mundo, de los límites de su persona, de su conocimiento, de su sabiduría y de los confines de su universo.

La situación vital de las mujeres es el conjunto de características que tienen a partir de su condición genérica, en circunstancias históricas específicas. La situación vital expresa la existencia de las mujeres particulares, en sus condiciones concretas de vida. A cada mujer la constituye la formación social en que nace, vive y muere, las relaciones de producción-reproducción y con ello la clase, el grupo de clase por ejemplo “clase media alta: Grupo de mujeres divorciadas”, el tipo de trabajo o de actividad que realiza, las instituciones en que se desenvuelve, el grupo de edad, las relaciones con las otras mujeres, con los hombres y con el poder, la sexualidad procreadora y erótica, así como las preferencias sexuales, las costumbres, las tradiciones propias y la subjetividad, los niveles de vida, el acceso a los bienes materiales y simbólicos, la lengua, la religión, los conocimientos, el manejo de la tecnología, la sabiduría, las definiciones políticas, etc. todo ello a lo largo del ciclo de vida de cada mujer.

Las mujeres comparten como género la misma condición histórica y difieren en sus situaciones particulares, en sus modos de vida, sus concepciones del mundo, así como en los grados y niveles de la opresión a la cual se ven sometidas y según el espacio donde se desenvuelven. Mujer,  debes tener claro quién eres, para dónde vas y cómo lo quieres lograr. Empieza tú a hacer la diferencia en el mundo.

Libro de la autora:

Mi Secreto Interior: Rompiendo las cadenas del pasado