“Que el alimento sea tu medicina y la medicina tu alimento”. Hipócrates

Una frase conocida por muchos años y que sin embargo no es aplicada con consciencia, ya que el concepto de alimento que se asocia a esta frase, se ciñe a los alimentos que se consumen por la boca; la verdad es que el concepto es mucho más amplio, el cuerpo se alimenta a través de los cinco sentidos: cuando come, huele, ve, escucha y toca.

Para saber si nuestra alimentación es sana, tenemos algunas preguntas sobre las cuales reflexionar: ¿Que comida eliges en cada momento? ¿A qué huele tu casa, tu oficina, tu ropa, tu entorno? ¿Que ves en televisión, en Internet, en las relaciones que tienes, en el orden de tu casa, en el trabajo, en el vecindario, en la decoración que eliges o cuando te miras en el espejo? ¿Qué escuchas en la música, con los pensamientos, con las personas con quienes hablas o el entorno en que te mueves? ¿Te gusta lo que tocas: la ropa, los muebles que usas, la cama o los abrazos que das?

Se puede notar que a medida que pasa el tiempo, el uso de pesticidas, químicos y hormonas para acelerar el crecimiento de vegetales y animales, unido al desgaste del suelo y a las semillas que se producen en el laboratorio, ha deteriorando la calidad de los productos y por lo tanto la nutrición del consumidor final. La industrialización y la contaminación ambiental, causada por los seres humanos, han provocado cambios en los olores de las ciudades, ríos, montañas y bosques. Además, con los avances tecnológicos se generó toda clase de posibilidades para ver, escuchar y hasta tocar, que tienen efectos tanto positivos como negativos para el cuerpo.

El acelere que se vive en las grandes ciudades también influye en la comida de sus habitantes; existe mayor estrés, más productos alimenticios procesados, menos tiempo para disfrutar los alimentos y hacer un poco de ejercicio, más olor a basura en las calles, más ruido, más tecnología en manos de personas de menor edad que producen menos contacto personal, y esto, por nombrar algunas del abanico de posibilidades que contaminan nuestra alimentación.

Es hora de parar y observar las rutinas que llevamos y si es necesario modificar poco a poco la comida, incluir un poco de ejercicio y algunos hábitos de la vida diaria; con ello, se lograría el estilo de vida adecuado para alcanzar el bienestar completo. Es necesario analizar las opciones que tenemos enfrente y elegir las que brindan energía, nos lleven al balance o que nos convengan para alcanzar la felicidad, la paz interior y la abundancia, logrando así un cuerpo sano con el cual podamos pensar mejor, tomar acción y alcanzar nuestras metas.

http://my.blendfresh.com/healthmadesimple

luza.giraldoduque@gmail.com